El editor Tim O’Really populariza el término Web 2.0 en 2004. Hablar de solo un cambio tecnológico, sería caer en la simplicidad, ya que la verdadera revolución viene dada por las nuevas posibilidades de uso y los aspectos sociales y comunicativos que viene ofreciendo los últimos 10 años.
Algunos de estos cambios han permitido que la comunicación entre productor y lector de contenidos sea bidireccional y que el mundo de los negocios y la vida de las personas ya nunca vuelvan a ser el mismo. En muchos sentidos ha mejorado y seguro que veremos una gran explosión creativa en los próximos años, gracias a recursos y herramientas como el diseño centrado en el usuario, la cultura de la participación, el auge de los blogs, las redes sociales, el etiquetado colectivo y las apps.
En el mundo de los negocios, la web social ha beneficiado a las empresas fundamentalmente en términos de marketing. En muchos sentidos, las Bibliotecas pueden ser vistas como una empresa, en lo que al aprovechamiento de la web social se refiere. No en vano, cuentan además con un término propio denominado Bibliotecas 2.0, acuñado por Michael Casey en 2005 en su blog LibraryCrunch, el cual se refiere a los esfuerzos que están realizando los bibliotecarios para utilizar la tecnología y las actitudes de la web social, con el fin de interactuar con los usuarios, ofertándoles servicios y contenidos de calidad a través de la web y los medios sociales.
Con la presencia en redes sociales, la creación de blogs corporativos adaptados al nuevo entorno, las empresas e instituciones están emprendiendo la aventura de construir su propia identidad digital en unos pocos pasos. La gestión eficaz de su reputación online, les está aportando ventajas como el ahorro de costes en la promoción de productos y servicios, mediante estrategias distribuidas de marketing digital, el posicionamiento estratégico como referente de una determinada temática y la aparición de usuarios prescriptores que recomiendan la marca en las comunidades virtuales (Facebook, Twitter, Linkedin, etc) a las que pertenecen y, por todo ello, están logrando el cumplimiento de sus objetivos y el logro de ventas reales a medio-largo plazo.
La facilidad para tener una presencia rentable y provechosa en la web se debe a que ahora resulta más fácil y barato disponer de una web totalmente funcional y adaptada a los canones marcados por Google y las nuevas reglas del marketing. Y la facilidad de crear perfiles en los principales medios, e incluso combinar una colección de videos en Youtube con su viralización en Facebook, una red con más de 1000 millones de usuarios activos. Esta nueva situación ha supuesto un salto cualitativo para aquellas iniciativas basadas en comercio electrónico, como la ya conocida Amazon, y también para las Bibliotecas y los servicios de información en general, que están viviendo estas nuevas circunstancias como una oportunidad para readaptarse y ofrecer nuevas líneas de servicios, basadas en colecciones de recursos que capturan y ordenan desde la propia red, valiéndose de sencillas herramientas como el etiquetado social.