
Encuentran una traducción que se pensaba destruida de Hamlet, el clásico de William Shakespeare. La investigadora de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Inmaculada Serón Ordoñez, lo encontró en el legado de León Felipe que se custodia en el Archivo Histórico Provincial de Zamora.
La adaptación de Hamlet que ha salido a la luz se tenía por perdida a raíz de los momentos de angustia vividos por León Felipe tras el fallecimiento de Berta Gamboa, su esposa: destruyó «todo lo que de su obra encontró a mano», contaba en los años 90 su amigo Alejandro Finisterre (1919-2007). Fue Finisterre, a través de uno de sus artículos de prensa, quien puso a la investigadora de la Universidad Pablo de Olavide en la pista de Hamlet. En su artículo hacía una breve mención a que en los 80 se había encontrado en Argentina con «la paráfrasis que de [la tragedia de Shakespeare] hizo León Felipe». Una búsqueda inicial por parte de Serón Ordóñez en catálogos bibliográficos latinoamericanos resultó infructuosa. La traducción ha aparecido finalmente en forma de manuscrito autógrafo entre los miles de documentos que, junto con objetos personales del escritor, conforman los fondos de León Felipe del Archivo Histórico Provincial de Zamora, adquiridos por el Ayuntamiento de Zamora a Finisterre, albacea del poeta, en 2002.
El manuscrito se encuentra en perfecto estado de conservación, aunque no resulta fácilmente legible, debido a la escritura y las correcciones de León Felipe. La investigadora está analizándolo, junto con otros documentos hallados en el Archivo, y publicará una edición completa a principios de 2015. Según ha explicado, León Felipe realizó esta traducción en la primera mitad de los años 50, es decir, en el mismo periodo en el que estrenó y publicó No es cordero… que es cordera y Macbeth o el asesino del sueño.
Para el catedrático de Traducción de la Universidad de Málaga Juan Jesús Zaro, el hallazgo no solo tiene interés para el mundo del teatro, al que León Felipe ofrecía en sus adaptaciones shakespearianas ingeniosos recursos dramáticos; lo tiene, además, para la literatura, dada la extraordinaria calidad literaria de las adaptaciones. A juicio de Zaro, esta calidad tal vez sea el mayor mérito de unos textos que, por otro lado, mantienen la esencia de Shakespeare.
El catedrático belga de Literatura y Traducción Lieven D’hulst, de la Universidad Católica de Lovaina, ha resaltado también la importancia del hallazgo, y su colega de la Universidad de Namur Dirk Delabastita, especialista en la traducción de Shakespeare, ha señalado que no es habitual que aparezcan traducciones antiguas sin publicar de la obra del Bardo, y menos aún realizadas por grandes dramaturgos como León Felipe; en su opinión, el manuscrito y los demás documentos hallados ofrecen por añadidura la oportunidad de investigar cómo trabajó el traductor, una oportunidad que rara vez se da y que sin duda facilitará el trabajo de edición.
Fuente: UPO.es